¡PERVERSO Y OPORTUNISTA!

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*Joaquín Hendricks Díaz regresó a la vida pública de la entidad con la esperanza de posicionarse nuevamente en la cima, a costa de la imagen de su propia hija, Leslie Hendricks Rubio, a quien impulsa como abanderada del PRI a la silla grande

*Desapareció un tiempo para apagar los escándalos de corrupción en su contra, como son el levantamiento de la Megaescultura, que sigue sin abrirse al público, y sus múltiples negocios en inmobiliarias, empresas radiofónicas y medios impresos

*Será en junio próximo cuando se verá si los favores que tiene por cobrar y su dinero pesan lo suficiente para contrastar la mala fama del partido y la tibieza de su descendencia

Redacción/Sol Quintana Roo

Chetumal.- Joaquín Ernesto Hendricks Díaz, gobernador de Quintana Roo entre 1999 y 2005, regresó a la vida pública de la entidad con la esperanza de posicionarse nuevamente en la cima, a costa de la imagen de su propia hija, Leslie Hendricks Rubio.

El exmandatario apagó su imagen en el Estado por un tiempo, ocultándose en el centro del país, con lo que pretendía “dar carpetazo” a los escándalos de corrupción que arrastra junto a su partido, el PRI, como él mismo reconoció en 2016, cuando declaró que el negro historial los llevó a perder las elecciones a la gubernatura en Quintana Roo y otras tres entidades.

Y fue justo Hendricks Díaz quien puso su parte para edificar ese profundo lodazal en el que está sumido el tricolor y del que difícilmente saldrá vivo.

Durante su gestión se erigió el mayor monumento a la corrupción: La Megaescultura, llamada también Monumento al Mestizaje, que a la fecha sigue sin poder inaugurarse, a pesar de los millones de pesos que se le inyectan cada sexenio.

Por detrás del telón, Hendricks Díaz se asoció con el magnate de origen libanés, Isaac Hamui Abadi, a quien, en 1999, le concedió la concesión del muelle de cruceros de la Grand Costa Maya, el segundo más importante de la entidad. Si bien en un inicio el permiso se brindó por 20 años, el gobierno de Roberto Borge Angulo se encargó de ampliar este plazo hasta 2059.

El dueño de ITM Group también fue beneficiado en 2004 con el 40.1 por ciento de las acciones del Centro de Convenciones de Cancún mediante un fideicomiso irrevocable, por 99 años.

Más tarde y gracias a un “donativo” de tres millones de pesos otorgado por Hamui y Hendricks al entonces presidente municipal de Benito Juárez, Gregorio “Greg” Sánchez, el Cabildo modificó el uso de suelo de un terreno aledaño al Centro de Convenciones para la edificación de un hotel.

La sociedad Hamui-Hendricks también está relacionada con la construcción de residenciales y desarrollos turísticos de lujo en Puerto Morelos y Benito Juárez.

Asimismo, el gobierno del priista asentó un antecedente que más tarde copiaron Félix González Canto y Roberto Borge Angulo, al rematar terrenos de alta plusvalía en Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen, Tulum, Cozumel e Isla Mujeres, en perjuicio de las arcas estatales, y del que se benefició Rodolfo Rosas Moya, prestanombres de Hendricks y González Canto.

Pero el sector inmobiliario no es el único negocio del otrora mandatario; también incursionó como empresario radiofónico, en Grupo Acustik, donde su hijo y prestanombres, Édgar Ernesto Hendricks Rubio, figura como socio.

En 2017, esta organización obtuvo 32 títulos de concesión de frecuencias nacionales del Instituto Federal de Telecomunicaciones, a través de dos de sus emisoras: Escápate al Paraíso S.A. de C.V. y Centradio Corporativo.

Los Hendricks comparten esta sociedad con José Gabriel Gutiérrez Lavín y su hijo Pablo Gutiérrez Fernández; el primero, presidente del Grupo Acustik Media y de Multimedia Tulum (M2T), que opera en la Riviera Maya, en alianza con Cable & Wireless Networks (C&W), el Hotel Akumal Bay.

Al priista se le vincula, también, con el Grupo Quequi, editor del diario Quequi, del empresario José Alberto Gómez Álvarez (quien también sostiene negocios con Isaac Hamui) y con el Periódico Espacio de Quintana Roo. Incluso en el primer rotativo ostentaba una columna, donde se daba el lujo de opinar de la vida política del Estado, siempre con tintes a favor del tricolor.

Estas alianzas le han valido para amasar una considerable fortuna, de la que echará mano para intentar regresar a la vida pública quintanarroense a través de su hija, Leslie Hendricks Rubio, la “menos quemada” de sus vástagos si se considera que Édgar Ernesto está demandado por incumplir con la manutención de su hija de 13 años.

Será en junio próximo cuando se verá si los favores que tiene por cobrar y su dinero pesan lo suficiente para contrastar la mala fama del partido y la tibieza de su descendencia.

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