INOPERANTE Y CORRUPTA

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*La extitular de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, Marisol Vanegas “manoseó” el dinero público hasta el último día de su encargo

*Dejó sin recursos para la promoción a las zonas mayas, las más necesitadas del turismo en el Estado

Redacción/Sol Quintana Roo

Cancún.- Las leyes y códigos de México establecen que el delito de robo puede ser desde uno hasta millones de pesos, hecho que se refleja en la Secretaría de Turismo estatal al ser evidenciada por la Auditoría Superior del Estado de Quintana Roo (Aseqroo) por un faltante en sus arcas.

Según el máximo órgano fiscalizador del Estado, la extitular de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, Marisol Vanegas Pérez aún debe de aclarar en qué se gastó más de medio millón de pesos del ejercicio fiscal 2020 que no aparecen por ningún lado.

Pese a que renunció en julio de 2021, Marisol Vanegas, fue señalada por dejar un daño económico por 536 mil 283 pesos que nunca fueron justificados de la Cuenta Pública 2020.

Y aunque durante los casi 5 años que estuvo al frente del organismo, se promovieron estrategias de atención al turista, incluido el programa “Guest Locator” en caso de huracanes; programas de desarrollo de productos como el “De Aquí Soy” y la “Cartilla Turística Escolar”; o bien el “Plan Maestro de Turismo Sustentable 2030” y acciones para la recuperación turística ante la pandemia del Covid-19; al final tiró su trabajo por la borda mediante dos pagos indebidos durante la “Restauración de la Iglesia El Niño Jesús, de la localidad de Tihosuco, municipio de Felipe Carrillo Puerto”.

De acuerdo a la auditoría en materia de obra pública efectuada a la Secretaría de Turismo, correspondiente al ejercicio fiscal 2020, bajo el numeral y nombre: 20-AEMOP-A-GOB-018-031, “Auditoría de Cumplimiento de Inversiones Físicas Realizadas con Recursos Estatales”; de 1 millón 975 mil 220 pesos que tuvo disponible para obra pública, se observó un presunto daño por casi la mitad del recurso.

Dos pagos indebidos, uno por 101 mil 609.20 pesos y otro por 817 mil 495.71, fueron efectuados bajo el pretexto de la restauración de la mencionada iglesia de Tihosuco. Pagos en exceso que sumaron 919 mil 105 pesos, de los cuales la entidad fiscalizada apenas pudo comprobar unos 343 mil 723.58 pesos.

Por ello, derivado del proceso de fiscalización se determinaron resultados finales de auditoría y observaciones en materia de obra pública, que arrojaron un saldo pendiente por solventar de 536 mil 283 pesos, además de 2 Pliegos de Observaciones, 1 Promoción de Responsabilidad Administrativa Sancionatoria y 1 Recomendación.

Las justificaciones y aclaraciones por observación fueron entregadas y detalladas mediante los oficios SEDETUR/DST/129/09/2021 y SEDETUR/DST/117/09/2021 del 06 y 22 de septiembre de 2021, que a su vez fueron tratados en dos reuniones de trabajo bajo las actas ART/0716/CP2020/SEDETUR/2021/01, en la cual se presentó información para valoración, y la ART/0716/CP2020/SEDETUR/2021/02, en la que se solicitó prórroga para presentar información al respecto.

Pese a los faltantes, el auditor superior del Estado, Manuel Palacios Herrera determinó que la Secretaría de Turismo cumplió con las disposiciones legales y normativas que son aplicables en la materia, excepto por los aspectos observados contenidos en el apartado V inciso B del informe, en los que se hace mención del gasto que no tuvo justificación alguna.

Lo más que informó como conclusión de los trabajos, fue que, tras la revisión de los expedientes técnicos unitarios de la obra, se habían detectado irregularidades en la integración de la documentación soporte de éstos, que originaron las observaciones de presunto daño y de cumplimiento legal, descritas.

Tras su renuncia como cabeza de la Secretaría de Turismo en julio de 2021, Marisol Vanegas Pérez, fue designada por el titular del poder ejecutivo estatal, nueva rectora de la Universidad del Caribe, para el periodo 2021-2025 en sustitución de Ana Priscila Sosa Ferreira.

En su lugar, llegó Andrés Aguilar Becerril como encargado de despacho entre julio de 2021 y enero de 2022, tras la designación de Bernardo Cueto Riestra, como nuevo secretario de Turismo, quien se desempeñaba como director del Instituto para el Desarrollo y Financiamiento (Idefin), que hoy ocupa a su vez el cuestionado funcionario Eduardo Ortiz Jasso.

Tal como lo hizo con Marisol Vanegas Pérez, pese al posible daño a las arcas públicas por 536 mil 283 pesos, que habría cometido durante el ejercicio fiscal 2020, del dinero destinado a obra pública en la secretaría a su cargo.

En vez de exigirle cuentas claras, solo la cambió de lugar. De la Secretaría de Turismo donde se había desarrollado profesionalmente durante 5 años, la nombró rectora de la Universidad del Caribe, para el periodo 2021-2025.
Olvidando por completo sus posibles fallas administrativas, al ejecutar el enroque, lanzó una semblanza de los logros de la nueva rectora.

Allí se detalla que Marisol Vanegas Pérez es investigadora y académica. Licenciada en Turismo por la Universidad Autónoma del Caribe, de Barranquilla, Colombia, y cuenta con estudios de Maestría en Ciencias en el área de Planeación y Desarrollo Turístico, por el Instituto Politécnico Nacional.

“Como investigadora, es experta en temas de mercadotecnia, economía, desarrollo y planeación del turismo; ha realizado más de 20 investigaciones en desarrollo y gestión, y ha sido profesora de programas de posgrado en Turismo, en diversas universidades”.

“Como parte de su desempeño profesional, ha sido directora general de Redes Turismo; articulista y conferencista en diversos medios nacionales e internacionales, y ha presidido la Academia de Turismo de la Sociedad Andrés Quintana Roo”.

Sin duda un gran currículum como investigadora y docente, más su paso por la Sedetur, dejó huella por lo mala administradora de recursos públicos que es, y lo mala negociadora turística ante los resultados paupérrimos que tuvo al frente de la dependencia.

Entre 2016 y 2021, años en que dirigió a la Secretaría de Turismo, fue evidente el declive en inversión y desarrollo del sector, sobre todo en la zona sur, que pese a tener a la capital del Estado, sigue siendo la que menos recursos económicos reporta en este nicho.

Y si a ello le sumamos la caída del sector por la crisis sanitaria del Covid-19, más el exorbitante recale de sargazo que han sufrido las playas del Estado en los últimos años, se entiende que no efectuó un buen trabajo.

Sin embargo, dejó importantes pendientes por concluir, como fue el megaproyecto de lanzamiento turístico de la zona arqueológica de Ichkabal, anunciado por el gobernador del Estado al inicio de su gestión, pero que nunca se concretó, pese a que se habría ejercido una derrama económica de más de tres mil millones de pesos en hoteles y demás infraestructura turística, que habría beneficiado especialmente a los habitantes del sur de Quintana Roo.

Un logro “para ella” fue la aprobación de nuevos cobros para los turistas extranjeros que visitan el Estado, entre ellos el de “Aprovechamiento Patrimonial por el uso de los bienes muebles, inmuebles e intangibles del estado”, o el “Cobro por derecho de saneamiento ambiental”; ambos rechazados por los hoteleros de la entidad.

“Marisol Vanegas estuvo cinco años y no pudo concretar nada. Nos recibía la llamada, pero nos decía que no estaba en sus manos resolver determinados temas”, aseguró en una ocasión el líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Mahahual, Gerardo Pérez Zafra, al acusar que ninguno de los proyectos anunciados por el Estado a través de Sedetur para brindarle una mejor imagen al turismo, se habían llevado a cabo.

“Nunca se concretó la remodelación y ampliación del malecón de Mahahual. Otro de los temas que tanto prometieron y que tampoco se llevó a cabo fue la reparación de la carretera, así como la conectividad telefónica. No hubo un plan de desarrollo y crecimiento turístico para la zona sur. Desconocemos, si es que los hubo, los recursos destinados”, acusó a la salida de la funcionaria de Sedetur hacia su paso a la Universidad del Caribe.

Pero su mal desempeño no era nuevo, ya desde 2018, la diputada Gabriela Angulo, presidenta de la Comisión de Turismo en el Congreso del Estado, la acusaba de no cumplir con los compromisos establecidos por el gobernador del Estado. Citando el parador turístico de Calderitas, el Boulevard Bahía como atractivo a los visitantes y la zona arqueológica de Ichkabal en Bacalar, así como el rescate de los balnearios públicos de la Ribera del Río Hondo y los ubicados en la costera de Bacalar a orillas de la Laguna de los Siete Colores, entre otros proyectos anunciados por el gobernador.

La acusó además de intransigente, prepotente, carente de sensibilidad y que simplemente no informaba sobre el retraso existente en todos los compromisos mencionados.

Mala administradora sin duda, como lo señala la “Auditoría de Cumplimiento de Inversiones Físicas Realizadas con Recursos Estatales” 20-AEMOP-A-GOB-018-031, donde de 1 millón 975 mil 220 pesos que tuvo para obra pública en 2020, pagó en exceso 919 mil 105 pesos, casi la mitad del recurso citado.

Ni imaginar cuánto dinero habría “mal administrado” de haber manejado recursos que superaran los 10 o 20 millones de pesos.

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