“EL BRONCO”: INDEPENDIENTE DE PARTIDOS ¿DEPENDIENTE DE NARCOS?

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  • Sus dotes de alborotador fueron las que lo llevaron a la política.
  • Hechura de Alfonso “Halconso” Martínez Domínguez.
  • Encargado de armar y deshacer mítines en Nuevo León.
  • Sin ideología política, mercenario al mejor postor.
  • Oscuros antecedentes como terrateniente y cacique desde 2010.
  • Financiado presuntamente por el narco en sus campañas.
  • Anomalías del Bronco en un año, iguales al quinquenio de Borge en Quintana Roo.

Redacción/Sol Yucatán/Sol Campeche/Sol Quintana Roo/La Opinión de México

MONTERREY.-La incursión de Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón en la política, a la edad de 22 años, nació de su “capacidad” provocativa para orquestar y deshacer marchas, mítines y movimientos de protesta o apoyo, según las órdenes dadas por su jefe: el entonces gobernador de Nuevo León, Alfonso Martínez Domínguez, recordado por su participación en los hechos del 10 de junio de 1971, en el llamado “Halconazo”.

Ubicado como alborotador, cuando era uno de los dirigentes en las protestas contra el aumento de tarifas del transporte urbano en Monterrey, fue contactado por gente a las órdenes de Martínez Domínguez y a partir de ese momento se convirtió en su principal hombre de choque para armar o disolver cualquier movimiento, según conviniera al mandatario estatal, “como que me contrató para que no le hiciera borlote”, diría años después.

Soy su principal operador político, decía Jaime Heliodoro, mientras que Martínez Domínguez lo consideraba como el mejor de sus provocadores y por lo mismos, le concedía atributos para pactar o negociar a nombre del gobierno estatal, pero sin pertenecer de manera formal al gobierno, “trabajaba por fuera”, pero respondiendo sólo a las indicaciones del gobernador

Combinó sus tareas como agitador con sus estudios en la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde se destacó como uno de los principales “porros” y en 1982 se graduó como ingeniero agrónomo: Al afiliarse al PRI, Martínez Domínguez lo tomó bajo su protección e impulsó su carrera política.
Su trabajo se centró en el sector campesino priista, en el que solía llamar la atención con su actitud provocadora, bravera, “afrentosa”, como acostumbran decir en el norte; no sólo era descortés, sino grosero, insultativo, justificando sus maneras porque era completamente franco.

Romeo Flores Caballero, ex secretario de Educación y Cultura de Nuevo León, en su libro “El Bronco: Fracaso del primer gobierno independiente”, relata que en 1989 se celebró en Monterrey la Asamblea Nacional del Frente Juvenil Revolucionario del PRI. Mario Rodríguez Platas, quien era líder del Frente Juvenil Revolucionario se inclinaba por el veracruzano Luis Antonio Pérez Praga.

Sin embargo, con la ayuda de Rodríguez Calderón, quien era incondicional de la línea del PRI, manipuló al mejor estilo priista la imposición de Adrián Gallardo Landeros, de Tamaulipas.

En opinión de Flores Caballero, Rodríguez Calderón no tiene ideología alguna, ha sido un político al mejor postor, con el que mejor o más rápido lo copte se va. Es un político de conveniencia, utilizable para combatir con diatribas, insultos, con adjetivos groseros y hasta agresiones violentas hacia sus oponentes.

Sus maneras groseras e irónicas, camufladas como “franqueza”, le valieron ante la ciudadanía neoleonesa una imagen de político opositor y fue entonces que murió “El Botas”, como le apodaban en principio y nació “El Bronco” y como el estado atravesaba por una de sus peores crisis de credibilidad, por la corrupción gubernamental, vieron en él la mejor opción de justicia, para un estado que también sufría los embates de la delincuencia, con secuestros, extorsiones, enfrentamientos y ejecuciones.

Bajo la promesa de que si llegaba al poder acabaría con la corrupción y metería a la cárcel al gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, ganó los comicios como candidato independiente, al obtener el 48.8% de los votos.

Ya sentado en la silla gubernamental, dicen que comentó: “yo era mal estudiante, pero ahora trabajan para mí los estudiantes que sacaban 10 ¿quién es más chingón?”.

En esta etapa es donde varios sucesos que permanecieron ocultos por un tiempo salieron a la luz, luego de sus comentarios en campaña en los que afirmaba que nadie le ganaría porque “había vendido su alma al Diablo”.

Y, efectivamente, se comenta que para su campaña “independiente” recurrió a uno de los empresarios regios más acaudalados, José Antonio Fernández Carbajal, apodado “El Diablo” de quien se dice que fue uno de sus principales financiadores.

Pero también hubo otro satanás, y éste sí con olor a azufre, el ex procurador general de Nayarit, Édgar Veytia Cambero, también motejado como “El Diablo”, quien fue detenido en los Estados Unidos y permanece preso en una cárcel del vecino país.

El ex fiscal, quien controlaba todas las actividades criminales en el estado, utilizaba su cargo no sólo para proteger a narcotraficantes, sino para participar de manera personal en el trasiego de droga, haciendo llegar a la Unión Americana toneladas de mariguana y cocaína lo que le redituó una fortuna superior a los 250 millones de dólares.

Al declararse culpable ante un juez de la corte de Brooklyn, aceptó tener responsabilidad en los delitos de despojo de tierras, amenazas, extorsión, feminicidio, secuestro, desapariciones forzados y formar parte del Cártel de Jalisco Nueva Generación, durante su gestión al frente de la fiscalía.

Se dice que la participación de los dos “diablos”, fue determinante para llevar al “Bronco” a la gubernatura del estado en 2015, señalamientos que, hasta la fecha, no han sido desmentidos por Rodríguez Calderón.

Otro hecho que relacionó a Rodríguez Calderón con el narcotráfico, fue la detención de su hermano, Adex Caleb Rodríguez Calderón, en 2010, cuando “El Bronco” era alcalde del municipio de García.

Fue capturado por elementos del Ejército en un retén militar en la carretera Saltillo–Monclova, en posesión de un rifle Ak-47 mejor conocido como “cuerno de chivo”, así como una pistola Pietro Beretta, calibre .9 mm, además de 100 mil pesos en efectivo.

El hermano de “El Bronco” no pudo acreditar la procedencia legal del dinero, ni tampoco la portación de arma de uso reservado para las fuerzas armadas, por lo que se inició la averiguación previa AP/PGR/COAH/SALT-IV/21/D/2010.

Sin embargo ese no fue obstáculo alguno para que Adex Caleb, figurara posteriormente como uno de sus principales operadores políticos durante su campaña rumbo a la gubernatura de Nuevo León.

El 4 de noviembre de 2009, cuatro días después de asumir el cargo de presidente municipal de García, fue asesinado su secretario de seguridad pública, Juan Arturo Esparza García junto con sus escoltas, por un comando armado, hecho que a la fecha no ha sido debidamente aclarado.

El Bronco ha dicho que ha sido blanco de dos atentados, ha hablado del secuestro de su hija y ha responsabilizado al crimen organizado del asesinato de su hijo, aunque esta última versión la cambió una vez que hizo pública su candidatura ya que anteriormente había declarado que su hijo había muerto en un accidente automovilístico en Galeana.

El 25 de febrero de 2011 al mediodía, Rodríguez Calderón salió ileso de un intento de asesinato por parte de un comando de sicarios que dispararon en contra de su vehículo. Murieron tres de los agresores y capturaron a otros dos. Tres de los agresores resultaron ex policias municipales.

Un mes después, el 29 de marzo, ocurrió un segundo ataque en contra de Rodríguez Calderón, perpetrado por cerca de cuarenta sicarios en varios vehículos en contra del auto en que se transportaba el presidente municipal. El incidente concluyó con la muerte de uno de sus escoltas y cuatro más heridos, mientras que Rodríguez Calderón salió ileso.

El Bronco acusó que ambos atentados habían sido planeados por el Cártel de Los Zetas, mientras que en corrillos se hablaba de un ajuste de cuentas entre grupos del crimen organizado.

Cuando llegó al gobierno de Nuevo León, en octubre de 2015, la entidad tenía pendiente de solventar ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) un total de mil 900 millones de pesos, de ellos 210 millones fueron herencia de José Natividad González Parás (2003-2009) y otros mil 690 millones de Rodrigo Medina de la Cruz (2009-2015), el mandatario priista que supuestamente El Bronco metería a la cárcel por actos de corrupción.

Antes de que extirpara la corrupción y retomara el control de las prisiones en Nuevo León, como lo había prometido, El Bronco enfrentó su primer escándalo por una licitación cuestionada y la muerte de al menos 49 reos en una de las peores masacres en la historia de Nuevo León.

Rodríguez Calderón había dicho en su discurso de toma de posesión:

“¡Se les acabó la fiesta a los bandidos! Desde ahora mismo instruyo a mi equipo a realizar una auditoría exhaustiva en todas las dependencias, que se revise cada papel y cada cajón. Vamos a investigar, sin afán de venganza, pero con sed de justicia. Si alguien cometió un crimen, que dé la cara al pueblo y le responda a la ley, sea quien sea”.

Prometió además que el 7 de diciembre daría a conocer 100 casos de corrupción, que se abrirían al menos un número igual de averiguaciones previas por daños al erario y que se castigaría a los culpables.

Empero, nunca hubo una sola denuncia contra ningún ex funcionario público de alto nivel del anterior gobierno y contrariamente, un día después de que había dicho que daría a conocer los casos de corrupción, el diario local El Norte denunció que el gobierno de Rodríguez Calderón había comprado 200 mil cobijas por un monto total de 28.9 millones de pesos, a un sobreprecio del 167%.

Las cobijas se empezaron a repartir un día antes de que se adjudicara el contrato al único concursante y cinco días previos a la firma de éste y las prendas que entregó el proveedor, no cumplieron con las especificaciones de pesar dos kilogramos y medir de 1.65 a 1.70 metros de ancho y de 2 a 2.10 metros de largo.

El único participante para la licitación, fue una empresa que, de acuerdo con el padrón de proveedores del estado, prestaba lo mismo servicios de cómputo y capacitación, que asesorías y de construcción, mantenimiento a edificios e instalaciones, realiza labores de jardinería y limpieza.
Ni los dueños de la empresa ni el inmueble físico pudieron ser localizados, pues la compañía no se encuentra ubicada en la dirección señalada como domicilio, donde sólo hay una vivienda en la que el morador asegura vivir desde hace 40 años.

De tal manera que de presentarse la primera denuncia por la Subprocuraduría Anticorrupción y la primera sanción administrativa impuesta por la Contraloría del Estado, hubiera sido contra funcionarios del gobierno de Rodríguez Calderón, situación que simplemente no se dio.

Los traspiés del Bronco resultaban más que evidentes y cuando dejó el cargo de gobernador para ser candidato a la presidencia, en diciembre de 2017, los gastos sin comprobar de Nuevo León se había multiplicado en un 500 por ciento.

El primer gobernador independiente de la historia había resultado un fiasco en el manejo de los recursos públicos, con peores anomalías incluso que sus rivales del PRI, a los que acusó de uso indebido de cargo y desvío de fondos.

Según datos históricos de la auditoría, Nuevo León tiene pendiente de justificar un acumulado de 9 mil 626.7 millones de pesos, de los cuales 7 mil 726 millones corresponden a 2016, primer año completo que El Bronco gobernó.

Las irregularidades en un solo año de la administración de Rodríguez Calderón, resultaron equiparables a las cometidas en todo el mandato del ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, actualmente preso en el penal de Neza Bordo por delitos de lavado de dinero y peculado, y quien dejó seis mil 732 millones de pesos sin comprobar.

Al gobierno de Rodríguez Calderón le fueron practicadas 23 auditorías federales, que arrojaron 42 casos documentados de daño patrimonial y 50 amonestaciones por mal desempeño de sus funcionarios, principalmente en la inconsistencia del manejo de nómina.

El expediente más cuantioso tiene que ver con falta de comprobación de pagos de plazas, categorías y percepciones a personal de gobierno, por un monto de 4 mil 607 millones de pesos. El daño fue identificado en las Participaciones Federales a las Entidades Federativas; es decir, los impuestos que el gobierno central recauda y después distribuye entre los estados.

De acuerdo a la Auditoría Superior de la Federación, Nuevo León es el segundo estado con mayores cantidades sin aclarar, con 5 mil 823 millones de pesos. En primer lugar, aparece Veracruz, con 7 mil 458 millones; en tercer lugar, Quintana Roo, con 2 mil 62 millones y en cuarto sitio Tamaulipas, con mil 594 millones de pesos.

Otro expediente en el que la ASF detectó un desfalco al erario público fueron los 536.3 millones de pesos provenientes del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo, que el gobierno de Nuevo León no pagó al personal docente.

El órgano fiscalizador también identificó 527.3 millones de pesos en pagos a tres mil 889 plazas no regularizadas con respecto al proyecto de presupuesto aprobado y 445.1 millones de pesos que el gobierno de Nuevo León pagó en las nóminas de transferencias, asignaciones, subsidios y otras ayudas laborales, pero sin documentos para su comprobación.

Los malos manejos del gobierno de Rodríguez Calderón también impactaron en rubros sensibles como la salud, ya que El Bronco no presentó documentación comprobatoria que amparara la utilización de 266.1 millones de pesos provenientes del Fondo de Aportaciones para Servicios de Salud (FASSA).

En otro rubro, ya como aspirante a la candidatura a la presidencia, El Bronco aseguró haber conseguido dos millones 34 mil 403 firmas. Sólo que un número importante de los que supuestamente apoyaron su postulación, estaban muertos, no aparecían en el registro del INE o sus nombres y números de credencial estaban repetidos, lo que originó que el Instituto Nacional Electoral sólo le validara 849 mil firmas que le eran insuficientes para aparecer en la boleta.

Se dio entonces una resolución muy cuestionada. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, determinó que se había violado su derecho de audiencia y cómo sólo le faltó el 1.92% de firmas para convertirse en candidato, ordenaron al INE lo registrara.

Después, ya con la candidatura en el bolsillo, arrogante, irreverente y grosero, Rodríguez Calderón retó al resto de los candidatos, a los que llamó “capirotadas que representan lo mismo” y los instó a regresar el dinero público que les fue otorgado para sus campañas.

“Si son honrados y honestos, que les regresen el dinero a los mexicanos, que yo por mi parte no aceptaré un solo peso del INE”, aseguró, porque serán los ciudadanos quienes hagan las aportaciones para solventar mis actividades de campaña.

En 2010, cuando el municipio de García Nuevo León estaba bajo la administración de Rodríguez Calderón, se dio un conflicto de tierras con la implicación de funcionarios municipales, que dejó un profesionista acribillado por militares y casi 300 familias despojadas.

Se trata de la historia de El Palmital, que El Bronco siempre ha evadido.

Un caso de injusticia e impunidad ocurrido el 28 de octubre de 2010, cuando los habitantes de ese predio, que ocupaban 18 años atrás, veneraban a San Judas Tadeo en una pequeña capilla.

Ese día, el arquitecto Fernando Osorio Álvarez, de 33 años, empleado de la empresa Construcciones y Servicios del Noreste (Cosene), fue acribillado por militares en la carretera García-Icamole, en las inmediaciones de El Palmital.

El arquitecto iba al frente del personal que realizaría el desalojo ilegal del predio, acompañado por civiles y policías armados. Apoyado por trascabos arremetieron contra las viviendas y acabaron con todo, incluidos los animales. Las 280 casas asentadas en el terreno, junto con la capilla, quedaron reducidas a escombros y 17 personas fueron detenidas.

La mañana siguiente la Procuraduría General de la República señaló en un boletín que Osorio Álvarez había muerto en un enfrentamiento entre sicarios y militares y que cuando acabó, fueron detenidos 12 policías municipales que dispararon contra un convoy militar.

Rodríguez Calderón, en su calidad de alcalde, informó de la muerte de Osorio Álvarez, la detención de los trabajadores y justificó la presencia de los policías del municipio “porque custodiaban” el predio para evitar una invasión”.

Los despojados documentaron que el desalojo de la constructora se perpetró con el aval del alcalde Rodríguez Calderón, por lo que se programó una diligencia para el 3 de noviembre, cinco días después del desalojo, para que, de acuerdo al expediente del juicio administrativo civil 710/2008, radicado en el Juzgado Segundo Civil de la entidad, los colonos demostraran que tenían 18 años de vivir en El Palmital.

El ayuntamiento de García les había entregado el permiso en 1992. Años después, el 26 de julio de 2004, el gobierno estatal publicó en el Periódico Oficial información sobre la soberanía del terreno, por lo que, si el ayuntamiento deseaba desincorporarlo o enajenarlo, tendría que negociar con los colonos.

Pero Rodríguez Calderón había decidido vender y por eso procedió al desalojo, aunque ello costara vidas humanas y el encarcelamiento de inocentes.

Por otra parte, en tres años de gobierno del Bronco los índices delictivos no han descendido, de acuerdo al resultado del pulsómetro de seguridad, elaborado por especialistas del Tec de Monterrey, en el que concluye que la percepción de seguridad es menor a la de 2015, cuando llegó a la gubernatura.

El Bronco ha fallado no solo en el combate a la corrupción y a la inseguridad, sino inclusive en garantizar su honestidad, como lo demostró el “cobijagate” conocido al inicio de su mandato como gobernador.

Otro “prietito en el arroz” del equipo del Bronco fue su amigo Roberto Flores Treviño, al que nombró procurador. Se conoció que tuvo una denuncia legal en Las Vegas entre 1999 y 2011 por la expedición de cheques sin fondos para pagar deudas de juego.

Y mientras el estado se debate entre la apatía de su gobernante y la inseguridad rampante, el Bronco sigue atendiendo sus negocios como el del tequila Bronco Independiente y las tiendas Bronco Independiente Western Boots.

Su papel como gobernador llegó a ser tan cuestionado, que en la etapa de recolección de apoyos de los aspirantes independientes a una alcaldía o diputación, tuvieron que aclarar a los ciudadanos: “soy independiente del independiente”, como Miguel Quezada, ex aspirante a la alcaldía de Escobedo Miguel Quezada, quien se vio obligado a aclarar a los vecinos que su candidatura era de verdad independiente y no tenía ningún vínculo con Rodríguez Calderón.

Para politólogos, el fracaso de Rodríguez Calderón es explicable y proporcional a la manera cómo llegó al poder, ya que el porcentaje de respaldo que le dieron fue de 48 puntos y ahora todos los que te apoyaron pelean su parte, ya sea constructoras, políticos, empresarios, delincuencia, etcétera, lo que lo hace todo, menos bronco y nada independiente.

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